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abril 26, 2017

EL Anti Rusismo

EL Anti Rusismo

Por: Diego Otero Prada

Se acabó el comunismo, pero apareció el terrorismo como nuevo enemigo a derrotar por parte de la Organización del Atlántico Norte-OTAN. 

Pero dado que Rusia ha vuelto a resurgir con Putin, ya que no es más el país débil de Boris Yeltsin, tan querido por los líderes occidentales, ahora el gran enemigo a combatir es la Rusia de Putin.

Hay una histeria mundial impresionante anti rusa en Europa y Estados Unidos. Putin es el nuevo demonio, el hombre que concentra todo lo malo de un tirano. Es el enemigo del occidente capitalista. Es curioso, Putin es un nacionalista conservador que no busca destruir el capitalismo sino hacer de nuevo a su país fuerte y respetable.

Ha llegado a tal nivel la histeria que se volvió un pecado hablar con él. Es desafortunado lo que ocurre en Estados Unidos en que se ataca a los hombres de Trump por hablar con funcionarios rusos. Y esto por demócratas e independientes. La histeria anti rusa busca aislar internacionalmente a ese gran país. No admiten que Putin ha hecho fuerte de nuevo a Rusia y que los ha derrotado diplomática y militarmente en Siria, Crimea, Georgia y otros sitios de influencia y tradición rusa. No pueden aceptar que hoy Putin es el hombre más respetado y de influencia mundial.

Se demoniza a Putin, es el hombre de todos los defectos: anti democrático, de doble moral, corrupto, asesino, mujeriego, tramposo, peligroso, imperialista, dictador, nacionalista extremista, en fin, todo tipo de epítetos negativos para desprestigiarlo mundialmente y que no se propague su virus de independencia, algo muy indeseable para los imperialistas y ex colonialistas como Francia e Inglaterra.

Esa histeria es demente en los Estados Unidos, Inglaterra, países de este y en Francia tanto por la derecha como por los desacreditados partidos social demócratas. El presidente Francois Hollande de Francia es un buen ejemplo como en general por la prensa francesa (Le Monde, Liberation, Le Figaro …) y por los intelectuales del sistema.

Habría que ir a la historia para entender lo que ocurre.  Cuando se inició el dominio de los Romanov en 1613 con el zar Miguel I, Rusia no era nada, era un país asediado por polacos y suecos, pero los Romano crearon un gran país e imperio, independiente de todos los crímenes que se cometieron por los zares autócratas que se creían venidos de Dios. Durante tres siglos se expandieron y tuvieron conflictos con polacos, suecos, alemanes, ingleses, franceses italianos, austriacos, serbios, georgianos, ucranianos y turcos. El predominio en Europa lo disputaba con Francia, Inglaterra, Prusia y Austria. Las alianzas cambiaban según las circunstancias, pero generalmente Inglaterra era el rival de Rusia y trataba de contenerla. En otras ocasiones se aliaba con Francia o rompían. Lo mismo con Prusia. En 1812 las fuerzas del zar Alejandro I derrotaron aparatosamente a Napoleón. Y el 12 de marzo de 1814 los rusos derrotaron a las fuerzas del Mariscal Marmont a las afuera de París. El 18 de marzo París se rindió. A las once de la maña del día siguiente Alejandro I entró a París, capital que no destruyó a pesar de que algunos cortesanos alemanes propusieron destruir la ciudad.

Luego vinieron Lenin y Stalin quienes en una guerra civil feroz de 1919 a 1921 derrotaron a fuerzas de Estados Unidos, Inglaterra y Francia que se coaligaron con los llamados ejércitos blancos reaccionarios para derrotar a los bolcheviques. Los bolcheviques con Lenin, Trosky y Stalin crearon un país moderno, que de ser totalmente rural y atrasado lo convirtieron en una potencia industrial, espacial y militar que derrotaron a los alemanes en la segunda guerra mundial y ampliaron su imperio a Europa Oriental. Vino la guerra fría que duró de 1945 a 1991. Gorbachov acabó con la Unión Soviética y comenzó un período con Boris Yeltsin que convirtió a Rusia en un país de tercera categoría, se destruyó su economía y la volvió capitalista bajo la mirada complaciente y feliz del occidente capitalista que se arrojaron a apoderarse de los sectores estratégicos de la Unión Soviética.

Putin cambió totalmente la situación, fortaleciendo al país y haciéndolo de nuevo un factor de poder internacional. Ya no es hoy el país con el cual jugaban y humillaban con Yeltsin. Putin es una mezcla de los Romanov y Stalin, nacionalista conservador que ha rescatado la tradición de la iglesia ortodoxa y tiene como objetivo la Gran Rusia, impulsar sus valores frente a un occidente que considera decadente, volver a Rusia floreciente y poderosa, lo que no aceptan los círculos imperialistas de los Estados Unidos y de los enemigos de siempre Inglaterra y Francia, salvo el interregno del otro gran nacionalista, el general De Gaulle.

Los latinoamericanos no podemos caer en esta histeria que esconde el deseo de dominio mundial de los Estados Unidos, acompañado por su siempre fiel aliado, la decadente Inglaterra. A nosotros nos conviene un mundo multipolar. Que florezcan diferentes polos de poder: Rusia, China, Brasil, Irán, Japón, México y otros.

En cuanto a Trump se sabe que su posición con respecto a Putin es diferente a las de Obama y Clinton. En diversas entrevistas y declaraciones durante su campaña presidencial comentaba que era necesario tratar con Rusia y llegar a acuerdos. Ya presidente en funciones se ha mostrado muy cauto porque la campaña anti rusa ha llegado a varios de sus hombres de confianza acusados absurdamente de haber tenido contactos con funcionarios rusos, ataques conducidos por la gran prensa, círculos demócratas, republicanos y la élite intelectual imperialista. El tiempo dirá si Trump puede superar estos ataques e iniciar conversaciones con Putin.

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