viernes, julio 20, 2018

El señor Almagro y la OEA

El señor Almagro y la OEA

Por: Diego Otero Prada*

La  OEA  casi siempre se ha caracterizado por ser un instrumento de los Estados Unidos.  La importancia de la organización reside en que es el único foro donde los países de Latinoamérica pueden intercambiar opiniones con los Estados Unidos y Canadá.

Los hechos demuestran como la OEA  se ha prestado  a las presiones de los Estados Unidos. Aprobó la expulsión de Cuba, la invasión de los Estados Unidos a la República Dominicana, no dijo nada sobre las dictaduras de Brasil, Argentina, Chile, Uruguay y Bolivia en los sesenta y setenta del siglo pasado ni se manifestó sobre la violación de los derechos humanos en estos países.

Desde que se posesionó el señor Almagro de la OEA en 2015 no ha dejado de atacar a Venezuela, pareciera que formara parte de la oposición al gobierno de Maduro, dice lo mismo que expresa esta sobre todos los asuntos. Lo increíble es que este señor  fue Ministro de Relaciones Exteriores de  José Mojica y es miembro del Frente Amplio, un  partido de centro izquierda que está en el poder en Uruguay, lo cual no es entendible.

Un secretario de la OEA ni sus voceros pueden insultar a un Presidente de un país, sea el que sea, sea lo que sea su política interna, como lo ha sido este instrumento de Washington. Esto no se puede tolerar de ninguna forma y su comportamiento amerita que se le expulse.

El señor Almagro le está prestando un gran favor a Washington. Ahí tienen a un perro rabioso para que haga el papel sucio, mientras Estados Unidos trabaja a la sombra, solapadamente, en forma encubierta contra el gobierno de Maduro. Es más inteligente.

­Por qué el señor Almagro no se ha referido a la banda de bandidos que hoy gobierna Brasil? ¿ O a las persecuciones del señor Macri, a sus despidos de funcionaros públicos, a sus alzas exageradas de los servicios públicos, al cierre de medios de comunicación como Telesur y RT y a los negocios del Presidente que aparecieron en los Papeles de Panamá?

A mí no me gusta el señor Mauricio Macri, presidente de Argentina, ni Temer, presidente interino de Brasil, pero eso no quiere decir que hay que interferir en los asuntos internos de estos países, a  pesar  que lo  ocurrido en Brasil suena a  golpe de estado y ahí sí se podría aplicar la Carta Democrática de la OEA.

Un principio claro del derecho internacional es la no intervención en los asuntos internos de ningún país, principio que hay que defender.  Mírese  lo que ocurre en el Medio Oriente: la intervención de Estados Unidos, Inglaterra y Francia tienen a esa región y al mundo en caos. Algunos analistas afirman que esa es la estrategia: crear  caos y dividir para reinar.

No  podemos ceder en la defensa del principio de no intervención. Los que apoyan y presionan por la intervención en Venezuela están jugando con fuego.

Infortunadamente en Colombia hay un ambiente anti  gobierno Bolivariano, aún en sectores que presumen de ser progresistas. Hay que reconocer que  en el cierre de la frontera colombo-venezolana el gobierno de ese país cometió errores, pero de ahí a caer en esa campaña sucia e intervencionista contra Venezuela es entrar en la irracionalidad.

A todos, especialmente a nuestros supuestos progresistas les recomiendo leer la carta que el ex presidente José Mujica le envió a finales del año pasado a Almagro, hecha pública el 17 de junio de 2016.

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