Domingo, julio 23, 2017

Firma del TTIP se desvanece mientras europeos endurecen su rechazo

Firma del TTIP se desvanece mientras europeos endurecen su rechazo

Por: Manuel Alejandro Rayran*

El 17 y 20 de septiembre de 2016 los ciudadanos europeos se encontraron en las calles para alzar nuevamente su voz en contra de la firma de los acuerdos de libre comercio: Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP por sus siglas en inglés) y el Acuerdo Integral de Economía y Comercio (CETA por sus siglas en inglés). Tratados comerciales que serían suscritos entre la Unión Europea con Estados Unidos y Canadá, respectivamente.

La campaña de rechazo a los acuerdos fue convocada por una gran alianza compuesta por más de 270 organizaciones sindicales, medioambientales y de partidos políticos. Las manifestaciones se realizaron en España, Alemania, Bélgica, Austria, entre otras, bajo la consigna “Stop TTIP”. En esta oportunidad, la demostración de su inconformismo con los acuerdos comerciales, reunió más europeos que las manifestaciones que se realizaron en abril de este año cuando Obama piso el viejo continente.

En Alemania, las ciudades de Berlín, Hamburgo, Múnich, Colonia, Fráncfort, Leipzig y Stuttgart fueron el epicentro de las manifestaciones del sábado 17 de septiembre. Los alemanes desfilaron por las calles con pancartas que recitaban “por un comercio mundial justo”. Los alemanes en esta oportunidad no solo demostraron su oposición a la firma de los acuerdos comerciales, sino también al actual ministro de economía, el socialdemócrata, Sigmar Gabriel, quien también ocupa el puesto de vicecanciller del Gobierno federal alemán y presidente del SPD. Estas concentraciones masivas en el país germano lograron reunir 320.000 personas, 70.000 más que las de octubre del año pasado.

En España, a diferencia de Alemania, Austria o Francia, el movimiento en contra del TTIP está en una etapa embrionaria y por tal razón, los activistas, para dar a conocer mejor y explicarle al pueblo español las consecuencias que traerían los acuerdos, centraron sus actividades en el ámbito municipal. Es así que, Sevilla, Zaragoza, Segovia, Valladolid, Barcelona, Lleida, Castellón de la Plana, Valencia, Mérida, Lugo, Pontevedra, Santiago de Compostela y Madrid se suman a los ya 146 municipios que se han declarado en “Zona libre del TTIP” a través de sus Ayuntamientos.

Los miembros de la plataforma “No al TTIP” en España están preocupados con que la población no tenga mucho conocimiento sobre estos acuerdos, entendiendo que el motor económico de muchas regiones de ese país es la agricultura, sector que está gravemente expuesto con la firma del TTIP. Los agricultores y ganaderos coinciden en que sus sectores estarían en riesgo con la entrada de alimentos estadounidenses sin los debidos controles de seguridad alimentaria, poniendo en riesgo unos 700.000 puesto de trabajo que este acuerdo no reemplazaría, acorde a Miguel Blanco, secretario general de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos.

Si bien la agricultura en España desde 1994 ha perdido su participación en el PIB pasando de 4,2 por ciento a 2,5 por ciento en 2015, el TTIP le podría dar su estocada final.

Diferente panorama se evidenció en Austria, en donde alrededor de unas 10.000 personas se concentraron en las calles de las ciudades de Viena, Graz, Linz, Salzburgo e Innsbruck. A los austriacos les inquieta que los acuerdos TTIP y CETA destruyan los estándares sociales y ecológicos vigentes en Austria.  Según a un sondeo realizado por la Sociedad Austriaca para la Política Europea (ÖGFE), el 73 por ciento de los austriacos rechazan estos dos acuerdos y tan solo un 11 por ciento los defiende.

Contrario a las anteriores manifestaciones, en Bruselas-Bélgica la concentración de 15.000 personas se llevó acabo el martes 20 de septiembre al frente de la Comisión Europea y el Consejo de Ministros. Esta marcha estuvo caracterizada por un gigantesco Caballo de Troya que simboliza el TTIP y el CETA, pues si bien el primer acuerdo comercial es con los Estados Unidos y el segundo con Canadá, los dos terminan beneficiando al primero pues cualquier compañía estadounidense puede abrir una filial en Canadá para acceder al mercado europeo y utilizar los tribunales de arbitraje contemplados en el CETA.

Punto de inflexión del TTIP y del pueblo europeo

 Desde el primer día que se presentaron las directrices de negociación relativas al TTIP entre Estados Unidos y la Unión Europea, 17 de junio de 2013, las catorce rondas de negociaciones han estado manchadas por el secretismo y los reproches entre los negociadores, originando así desconfianza entre los sindicatos, organizaciones de la sociedad civil y las ONG.

A pesar que Obama tiene como principal objetivo firmar el acuerdo antes de entregar la Casa Blanca, la quinceava ronda de negociación del TTIP, que se realizará ahora en octubre,  se complica debido a que este acuerdo comercial no solo tiene la oposición en las calles, sino también afronta la ambigüedad de los representantes de los Estados miembros de la UE. Ese es el ejemplo del ministro de economía alemán Sigmar Gabriel, quien señaló que las “negociaciones estaban bloqueadas”, o como las del ministro de Comercio de Francia y el ministro de economía austriaco, quienes se opusieron a las negociaciones en estas últimas semanas.

Pese a que estos dirigentes políticos afirmen que se oponen a los acuerdos, Ignacio García Bercero, negociador jefe del TTIP, asevera: “ha habido muchas declaraciones políticas, pero la realidad es que en la Comisión  estamos trabajando sobre la base de un mandato unánime que nos han dado los Estados miembros”. Además, no hay que dejar de lado el factor electoral, pues el próximo año tanto Francia como Alemania tendrán elecciones y estos dirigentes políticos no quieren arriesgar votos apoyando el TTIP.

Esta ambigüedad de la dirigencia política florece más aún cuando el rechazo al TTIP por parte de la opinión pública ha aumentado de 2015 a 2016. El 70% de los austriacos desaprueba estos acuerdos, como también el 59% en Alemania, 50% en Luxemburgo, 37% en Francia, 31% en Italia y un 29% en Finlandia.

Aunque el TTIP aún se encuentra en la primera etapa de cualquier negociación con la Unión Europea, que es la Comisión Europea y el CETA, y además está a la espera de la aprobación del Consejo de la UE, para luego pasar por el Parlamento y la ratificación por cada Estado miembro, los ciudadanos del Viejo Continente no pueden bajar los brazos, ni callar sus gritos contra estos acuerdos; por el contrario, tendrán que esforzarse cada vez más para que el lobby y el secretismo de los EEUU con sus multinacionales no perjudiquen las vidas de los europeos. 

Finalmente, los europeos ven en estos dos acuerdos comerciales, lo que Joseph Stiglitz, premio nobel de economía afirma: “Los tratados de Libre Comercio no son libres realmente. Ese es sólo el nombre. Se trata más bien de tratados de comercio manejados en su mayor parte para satisfacer los intereses de Estados Unidos”.

*Manuel Alejandro Rayran es internacionalista y estudiante de maestría en Ciencia Política orientación en Relaciones Internacionales con especialidad en Diplomacia y Resolución de Conflictos de la Universidad Católica de Louvain, Bélgica

@AlejandroRayran

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