2016, Giro en el conflicto sirio.

2016, Giro en el conflicto sirio.

Después de cinco años de conflicto, el relativo fracaso de las negociaciones de Ginebra II, la irrupción en 2014 del Estado Islámico como grupo terrorista más fuerte, que amenaza a toda la región, el conflicto en Siria se ha recrudecido y sus 4 millones de refugiados se han convertido en un problema internacional, económico, político y social, y el gobierno de Bashar AL Assad, blanco principal de la intromisión de EU y Europa, ha pasado a la ofensiva.

La intervención militar de la Coalición Internacional, liderada por Estados Unidos desde 2014, no ha logrado los resultados prometidos contra los grupos extremistas, porque el grueso de su ofensiva ha estado dirigido contra el Ejército Sirio, con el objetivo expreso de derribar a Bashar Al Assad, presidente de un Estado Laico y un gobierno de coalición, pluripartidista, en el que participan musulmanes y cristianos, pero que tiene el pecado de ser nacionalista. Por el contrario, tras  ese objetivo, igual que en Libia, los EEUU y Gran Bretaña,  de una parte, fabricaron el Ejército Libre de Siria, y, de otra, han facilitado el fortalecimiento del grupo fundamentalista Estado Islámico, que pretende convertir en Constitución las normas religiosas, proveyéndolo de armas y recursos financieros.

La participación rusa, por invitación oficial del Gobierno Sirio, desde agosto de 2015, ha dado un giro a los acontecimientos, al dar apoyo logístico y con bombardeos aéreos a las tropas oficiales, facilitando la contraofensiva de las tropas gubernamentales, causando 28,000 bajas yihadistas en sólo seis meses y desalojado al Estado Islámico de la histórica Palmira, lo que deja expedito el camino para la recuperación de Raqqa, ciudad que los extremistas consideran la capital de su Califato Islámico. A esto se sumó el viraje francés, concentrado ahora en el EI y no en debilitar el gobierno.

Esto forzó a los Estados Unidos, mentor del endeble Ejército Libre de Siria, a aceptar, en febrero, un cese al fuego y una especie de frente común contra los grupos terroristas[1], EI y Al Nusra[2]. Rusia retiró su personal militar en tierra, pero ha intensificado eficientemente sus ataques al EI. Sin embargo, Washington, según denuncia  la revista Jane´s del 7 de abril[3], ha proseguido su doble juego,  al entregar 2.000 toneladas de armas a los grupos rebeldes considerados “moderados”, pero que coordinan sus acciones con Al Qaeda, al cual entregaron  la mitad del armamento.

Se han fortalecido también los Pershmergas, ejército conformado por nacionalistas Kurdos, pueblo repartido en Irak, Turquía y Siria como resultado de los acuerdos de posguerra entre las potencias, que se han convertido en la punta de lanza contra el Estado Islámico en el norte de Irak, recuperado Mosul y con ella la represa más importante del país, ante la debilidad manifiesta del ejército del gobierno iraquí, impuesto desde la invasión norteamericana. Los kurdos, antes reprimidos por todos, ahora coordinan sus acciones con Bagdad y reciben apoyo material de occidente.

A la desestabilización de Siria ha contribuido Turquía, dando refugio y financiando a los grupos terroristas opositores al Régimen de Bashar Al Assad, en acuerdo con algunos países de la Liga Árabe, especialmente la monarquía teocrática de Arabia Saudí, principal aliado de EU en la región. El gobierno turco permite el ingreso de armamento, municiones y combatientes extremistas en la frontera con Siria, ayuda al transporte y negociación de petróleo y de las antigüedades extraídas por el Estado Islámico de las ciudades históricas invadidas, a través de su territorio.

La comprobación del ingreso de 9.000 combatientes yihadistas, no sirios, a través de Turquía, llevó al Consejo de Seguridad de la ONU, a exhortar el 9 de mayo, por petición del Ministro de Relaciones Exteriores ruso, Seguei Lavrov, a «todos los Estados a que apliquen la resolución 2253 (2015) del Consejo de Seguridad impidiendo que se preste apoyo material o financiero de ningún tipo al Estado Islámico en Irak y el Levante (Daesh) y al Frente al-Nusra, o a cualquiera de los demás grupos designados como organizaciones terroristas por el Consejo de Seguridad, y a que impidan los intentos de esos grupos por cruzar la frontera con Siria»

La existencia de más de cien facciones armadas; los intereses contrapuestos entre los Estados intervinientes, la consigna de EEUU y sus apadrinados grupos moderados de exigir la renuncia de Al Assad; la calificación rusa de estos mismos grupos como terroristas; la exclusión de los Kurdos de la mesa de negociación por exigencia Turca, indican que las conversaciones de paz no progresarán en el mediano plazo. Estados Unidos, enredado en los desórdenes que han provocado sus intervenciones militares e intrigas, en el Medio Oriente, ha perdido iniciativa y presiona un acuerdo a más tardar en el mes de julio, amenazando  con retirar sus tropas.

Catalina Triana Navas – Centro de Estudios Latinoamericanos CELU

[1] Quién efectuó ataques contra el Estado Islámico pero también contra el Ejército Sirio, entre otros enfrentamientos de fuerzas entrenadas por el Pentágono y la CIA que reflejan las contradicciones al interior de la política estadounidense

[2] En el año 2015, la falange de Al Qaeda en Siria, Al Nusra, juró fidelidad al Estado Islámico, entregando posiciones, campos petrolíferos, armas entre otros elementos fundamentales para la batalla.

[3] http://www.voltairenet.org/article191471.html

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