Sábado, diciembre 16, 2017

La cara oculta de la guerra contra el terrorismo de los Estados Unidos en Medio Oriente

La cara oculta de la guerra contra el terrorismo de los Estados Unidos en Medio Oriente

Por: Alejandro Rayran**

Foto: Sputnik 

Dieciséis años después, la lucha contra el terrorismo liderada por los Estados Unidos ha dejado como resultado un mundo más inseguro y más violento, así como un incremento exponencial en el número pérdidas de vidas humanas y los flujos migratorios. La intervención militar de Washington para combatir el terrorismo en Medio Oriente fue un pretexto para modificar el equilibrio de poder y obtener los recursos naturales en esa región. En las siguientes líneas se analizará la Guerra contra el Terrorismo y sus consecuencias en la población civil.

El 27 de septiembre de 2001, dieciséis días después del ataque terrorista a las Torres Gemelas, el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush junior (2001-2009), declaraba ante el congreso de ese país “la guerra contra el terrorismo”. La magnitud del conflicto bélico que Bush pensaba iniciar era de tal dimensión, que el mandatario era consciente de la necesidad de crear un ‘noble’ propósito para ser aceptada y por ello afirmó que EEUU era: “llamado a defender la libertad[1] y tenía el compromiso de “llevar a sus enemigos a la justicia o llevar la justicia a sus enemigos[2]. Asimismo, éste sabía que debía definir claramente sus aliados y enemigos, y por ello, de manera casi coercitiva, sentenció que: “cada nación en cada región tiene ahora que tomar una decisión: o estar con nosotros o están con los terroristas[3].

La guerra global contra el terrorismo de Bush se materializó con dos intervenciones armadas que actualmente siguen presentes y una estrategia militar similar. La primera invasión fue en Afganistán el 7 de octubre de 2001 y fue ejecutada por el ejército estadounidense y por la armada británica. Esta maniobra militar fue respaldada por la comunidad internacional, salvaguardada bajo el artículo 51 de la carta de las Naciones Unidas que otorga el derecho legítimo a la defensa y con el objetivo de tumbar el régimen talibán que patrocinaba el grupo terrorista Al-Qaeda. Para lograr esta finalidad, Bush ejecutó una intervención militar clásica con altos impactos negativos sobre la población civil, y paralelamente construyó alianzas con los países vecinos para combatir a sus enemigos. Un ejemplo de esto fue la proporción de diez mil millones de dólares al general Musharraf de Pakistán quien luchó contra estos grupos, pero que a su vez los fortaleció[4]. Para este momento, a causa de una fuerte dosis de soberbia, la Casa Blanca descartó la opción de realizar una negociación con los Talibanes una vez derrocado su gobierno.

Luego de esta intervención militar en Afganistán, en el discurso del estado de la Unión de 2002, Bush estableció sus nuevos enemigos representados en el “eje del mal”, conformado por Irak, Irán y Corea del Norte, más las organizaciones terroristas Hamás, Hezbola y Jaish-e-Mohamed. Los sorprendente de este discurso fue que, de un año al otro, los enemigos principales de EEUU como Afganistán y el hombre más buscado, Osama bin Laden, habían desaparecido por completo de la lista negra de Washington. Asimismo, durante ese discurso, Bush dejó claro que su guerra se extendería a otros países y no dudaría en destinar el presupuesto necesario: “lo que hemos encontrado en Afganistán confirmó que, lejos de acabar allí, nuestra guerra solo ha comenzado (…) Pagaremos cualquier precio por nuestra seguridad, nunca será demasiado”. Esta declaración fue una clara apuesta por modificar por completo el balance de poder que existía en la región y ganar influencia en la misma como diera lugar.

Es así que la segunda intervención armada tuvo lugar en Irak y fue lanzada el 20 de marzo de 2003. Ésta no contó con el apoyó de la comunidad internacional y el argumento que esgrimían Bush y el primer ministro británico, Tony Blair (1997-2007), era que el gobierno iraquí de Sadam Hussein poseía Armas de Destrucción Masiva. Sin embargo, los dos mandatarios nunca comprobaron que esto fuera verdad, y por el contrario, se comprobó que estos dos países tenían como interés el petróleo de esa nación, como se pudo reflejar con los multimillonarios contratos de la compañía estadounidense Halliburton, la cual fue señalada por el Congreso estadounidense en 2004 de generar grandes desfalcos económicos en Irak[5].

Estas intervenciones armadas dirigidas por el ex-presidente Bush dejaron ardiendo en llamas la región del Medio Oriente; situación que el nuevo residente de la Casa Blanca, el ex-presidente demócrata Barack Obama (2009-2017), tenía que resolver. Los medios de comunicación y los líderes de todas las regiones del mundo le apostaron todas sus esperanzas al primer presidente negro que llegaba a la Casa Blanca y esperaban de él grandes cambios. Sin embargo, como se ha demostrado durante la historia, la política intervencionista de Estados Unidos es una política de Estado y con Obama no habría excepción en aplicarla. Durante la campaña presidencia, Obama prometió cambiar el enfoque bélico de relacionarse con los otros países que había instaurado su predecesor, cerrar la cárcel de Guantánamo y retirar soldados de Irak para así enfocarse en Afganistán, propuestas que no cumplió en su totalidad.

La estrategia del ex-mandatario demócrata en Medio Oriente se concentró en tratar de resolver los problemas en Afganistán, ya que Bush había abandonado este país para enfocarse en Irak; extendió los ataques estadounidenses a Pakistán; para 2013 Obama eliminó el concepto de “combatiente enemigo”, el cual privaba a los detenidos de cualquier derecho[6], como también terminó de manera oficial la guerra global contra el terrorismo e instauró a cambio el concepto de “operación de Contingencia de Ultramar” (Overseas Contingency Operation)[7]. Con relación al conflicto en Afganistán, Obama dividió su estrategia en tres elementos: el primero fue luchar contra la insurgencia a través de la fuerza, incrementando 17.000 soldados para combate y 4.000 dedicados a entrenar el ejército afgano, lo que significó un aumento de 38 mil a 59 mil hombres a lo largo del 2009. Asimismo, este primer componente involucró a sus aliados europeos de la OTAN con misiones civiles y militares con la llamada “Misión de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad Afgana”. El segundo elemento, el fortalecimiento de las instituciones y el mejoramiento de las condiciones de vida de los afganos y pakistaníes. Finalmente, Obama incorporó la opción de una negociación con los talibanes moderados, la cual fue una muestra fehaciente del fracaso del aventurismo militar estadounidense en ese país.

Si bien para 2016, Obama había reducido el número de soldados en Irak y en Afganistán, 4.087 y 11.000[8] respectivamente, comparado con Bush que había dejado 200.000 hombres en estos dos países, lo cierto es que la alta cantidad de muertos, de población civil afectada y el fortalecimiento de los grupos terroristas aún continúan presentes y en aumento. Lo anterior se debe a que Obama modificó su estrategia militar incorporando el uso de aviones no tripulados-drones-[9] a cambio de soldados como vector central, los cuales serían utilizados en marco de un programa confidencial.

El programa secreto “disposition matrix” también conocido como “kill list” (lista para asesinar), dirigido por la CIA y el Mando de Operaciones Especiales, fue el protagonista de cientos de masacres en Pakistán, Yemen y Afganistán. Este programa generó grandes escándalos en Washington por dos motivos: primero, los parámetros para la selección de los objetivos militares durante la administración Obama fueron modificados y segundo, el incremento exagerado de ataques con drones y el alto número de civiles asesinados a causa de éstas embestidas. Los criterios de escogencia ahora se basaban en conductas y no en información verídica, es decir, la muerte selectiva de un individuo o un grupo de personas se regía por la sospecha de una amenaza posible y para evitar que esta se concretara utilizaban la fuerza letal. Esta lista era elaborada todos los martes por ex mandatario, Barack Obama, en el Despacho Oval con su consejero de Seguridad Nacional, Thomas E. Donilon, y su principal consejero en materia de antiterrorismo, John O. Brennan[10].

Como evidencia d el uso excesivo de los drones y las muertes que estos dejaron, se analizan algunas cifras a continuación. Bush, durante sus dos periodos de mandato, autorizó 38 ataques en Pakistán, mientras que Obama, para diciembre de 2013, ya había autorizado 322 ataques en ese mismo país, es decir seis veces más que el número de ataques llevados por Bush. Bajo Obama, el programa de drones aceleró el promedio de ataques por día, pues mientras que Bush autorizaba un ataque con aviones no tripulados cada cuarenta días, Obama los autorizaba cada cuatro días para el 2011[11]. Ahora bien, como consecuencia a este incremento indiscriminado de ataques, el número de muertos aumentó. Entre 2004 y diciembre de 2013, 2.080 a 3.428 personas fueron asesinadas por este programa de la CIA, de los cuales a Obama se le atribuyen entre 1.702 a 2.871 muertes, es decir cuatro veces más que la administración de Bush[12]. Del total de estas muertes, según el antiguo ministro del interior de Pakistán, Rehman Malik, el 80% eran civiles[13].

De esta manera, Obama aumentó sus ataques en Afganistán y Pakistán, como también autorizó embestidas militares en Libia, Somalia y Yemen, elevando así a siete los países que su administración autorizó desarrollar acciones armadas. A lo anterior hay que agregarle la compleja situación que el propio Obama y su Secretaria de Estado, Hillary Clinton, crearon en Siria, concibiendo el grupo terrorista Estado Islámico[14] para derrocar a Basher al-Assad en marco de la Primavera Árabe y luego apoyando económica y militarmente otras milicias y ejércitos privados. Siria es actualmente víctima de la voracidad de las potencias occidentales y de las ambiciones de otras potencias regionales por su posicionamiento geoestratégico y sus reservas de gas. Ver: http://celu.co/lo-se-esconde-detras-del-conflicto-sirio/ 

Este fue el panorama que entregó el ex-mandatario Obama al actual presidente de los Estados Unidos, el republicano Donald Trump, quien ocupará el Despacho Oval hasta el 2021. Si bien el 45º presidente del pueblo estadounidense ha criticado a Obama por su política en Medio Oriente, el republicano durante sus primeros meses de mandato ha demostrado que continuará financiando mercenarios, usando los drones y los ataques aéreos como medios para resolver los conflictos de Siria, Irak, Yemen y Afganistán, sin importarle los problemas que esto conlleve a la población civil; y evitando solucionar las diferencias a través de la diplomacia y el respeto a la soberanía de los Estados.

Lo anterior se sustenta con los datos recolectados por Airwars, una organización sin ánimo de lucro, quien en junio de este año dio a conocer un escalofriante informe y en el que sostiene que los ataque aéreos liderados por la coalición y dirigidos por los Estados Unidos ha llegado a límites nunca antes vistos. Por ejemplo, desde el 21 de marzo a junio de 2017 los Estados Unidos ha asesinado a 300 civiles, en los que se incluye un ataque aéreo en marzo que mató a 200 personas que se encontraban en un colegio en Mosul, Irak[15]. Este incidente estuvo en marco de los diecinueve ataques y objetivos en la vecindad de Raqqa y luego de una semana en donde ejecutaron a cuarenta y nueve civiles en la ciudad de Al-Jinah. A la anterior cifra se suman otros cincuenta y siete civiles asesinados por la coalición norteamericana en un ataque a una cárcel del grupo terrorista Estado Islámico[16].

Aunque las cifras de civiles muertos como consecuencia de los recientes ataques de los Estados Unidos y su coalición en Irak y Siria, expuestas por Airwars, son impactantes, lo más sorprendente es que según esta misma organización, de los 3.100 civiles muertos que han dejado los ataques aéreos de Washington y sus aliados desde el comienzo de la guerra en Siria (agosto 2014) al 17 de junio de 2017, Estados Unidos solo ha reconocido 352 de estos, es decir ocho veces menos de los que se le acusan[17].

El incremento de los ataques y muertes de civiles en los primeros meses de la administración Trump se debe a dos razones: actualmente éste trata de cambiar de rol del Consejo de Seguridad Nacional (CSN) y le está otorgando más libertad a los militares para que tomen este tipo de decisiones. Con respecto a la primera causa, el republicano busca que el CSN, con su nuevo director el teniente general HR McMaster, se enfoque en temas sobre estrategia y las operaciones militares y la táctica sea transferida al Pentágono. Un ejemplo de este cambio se evidenció con el envío de 400 tropas al norte de Siria aprobadas por el Secretario de defensa, Jim Mattis, y notificadas por la Casa Blanca. Para este movimiento militar, el general McMaster no asistió a la reunión en la Casa Blanca en la que sea bordó el tema, así como tampoco en ningún momento preguntó el lugar o los riesgos que este desplazamiento traería[18]. Con relación a la segunda causal, la mayoría de miembros de asesores de Trump son militares.

Es así que, el aventurismo militar de los Estados Unidos con la guerra contra el terrorismo, iniciado por Bush y continuado por Obama y Trump, rompió el equilibrio de poder que existía en el Medio Oriente, convirtió esa región en un centro de inestabilidad mundial y transformó este territorio en sinónimo de muerte, desplazamiento, tristeza e incertidumbre para millones de familias. Asimismo, se ha comprobado que, si bien Estados Unidos cambió su estrategia militar, pasando del uso de militares a drones, y terminó oficialmente la guerra contra el terrorismo en 2013, en tierras de Oriente Medio se continúa una guerra sin fin en donde las víctimas son los civiles. Como también, la historia ha demostrado que las pericias de crear grupos armados para derrocar gobiernos siempre terminan en finales no deseados, como son los casos de Al-Qaeda y el Estado Islámico, grupos terroristas engendrados por Washington.

Esta realidad tiene que transformarse a favor del bienestar de los pueblos. El mundo tiene que rechazar los conflictos armados y el aumento de muertes de civiles, que según el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) entre 2010 y 2015 los conflictos de Siria, Irak y Yemen han sumado 42.000 muertes, casi la mitad de las víctimas fatales en todos los enfrentamientos del mundo, y al menos 17 millones de iraquíes, sirios y yemeníes se han visto obligados a huir de sus hogares. El respeto a la norma internacional y la diplomacia son las soluciones a estos conflictos, mientras que el imperialismo y el irrespeto a la soberanía de los pueblos son los motores para un mundo inestable y poco durable.

** Alejandro Rayran es profesional en gobierno y relaciones internacionales de la Universidad Externado de Colombia y Magister en Ciencia Política orientada en Relaciones Internacionales, especialidad en Diplomacia y Resolución de Conflictos de la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica

@AlejandroRayran 

[1] (2013, 24 de diciembre) Discurso de Geroge W. Bush 20.09.01 (Video youtube). Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=7uODYQKAVDg

[2] Ídem.

[3] Ídem.

[4] Del Vicio, N., (2009). Nueva estrategia para Afganistán: ¿cambio o continuismo? Papeles, nº 105, p.134.

[5] Townsend, R., (2004, 22 julio). El gran robo de Halliburton en Irak. El País, Recuperado de https://elpais.com/diario/2004/07/22/internacional/1090447206_850215.html

[6] Del Vicio, N., (2009). Nueva estrategia para Afganistán: ¿cambio o continuismo? Papeles, nº 105, p. 132.

[7] Gayer L., (2016). Ni guerre ni paix: guerres sans fin (s) ou désordres ordonnés? En Badie B., (Ed.), Nouvelles guerres. Comprendre les conflits du XXIe siècle (pp. 68-84). Paris: La Découverte.

[8] Cooper H., (2017, 30 de agosto). US says it has 11.000 troops in Afghanistan, more tahn Formely disclosed, The New York Times. Recuperado de: https://www.nytimes.com/2017/08/30/world/asia/afghanistan-troop-totals.html?rref=collection%2Fsectioncollection%2Fasia

[9] Los drones, también conocidos como “vehículos aéreos no tripulados” o “sistemas aéreos autónomos”, son aviones teleguiados compuestos por un alto desarrollo de ciencias mecatrónica, informáticas y radiales, cada vez más sofisticadas y variadas en su concepto, diseño, multifuncionalidad, producción y aplicación.

[10] Becker, J. & Shane S., (2012, mayo 29). Secret ‘Kill list’ proves a test of Obama’s Principles and will. The New York Times. Recuperado de: http://www.nytimes.com/2012/05/29/world/obamas-leadership-in-war-on-al-qaeda.html?mcubz=0

[11] Bergen P. & Rowland J., Decade of the Drone. Analysing CIA Drones Attacks, Casualties, and Policy. En Drone Wars. Transforming Conflict, Law, and Policy. Cambridge University Press, 2015, p.13

[12] Golderberg, J. (2010, 10 de agosto) Hillary Clinton: ‘Failure’ to help Syrian rebels led to the rise of ISIS, The Atlantic. Recuperado de: https://www.theatlantic.com/international/archive/2014/08/hillary-clinton-failure-to-help-syrian-rebels-led-to-the-rise-of-isis/375832/?single_page=true

[13] Ídem, p. 14

[14] Ídem, p. 12

[15] (2017, 23 de marzo), Bombardeos de EEUU dejan muerto a 200 civiles en Siria, Alwaght. Recuperado de: http://alwaght.com/es/News/91969/Bombardeos-de-EEUU-dejan-muerto-a-200-civiles-en-Siria 

[16] Hubbard, B., (2017, 27 de junio). Airstrike on ISIS Prison in Syria kills dozens, activists say, The New York Times. Recuperado de: https://www.nytimes.com/2017/06/27/world/middleeast/airstrike-isis-prison-syria.html?mcubz=0

[17]Almukhtar, S., (2017, mayo 25). U.S. airstrikes on ISIS have killed hundreds, maybe thousands of civilians, The New York Times. Recuperado de: https://www.nytimes.com/interactive/2017/05/25/world/middleeast/airstrikes-iraq-syria-civilian-casualties.html?rref=collection%2Fsectioncollection%2Fmiddleeast

[18]Gordon, M., (2017, 19 de marzo). Trump authority over military operations back to Pentagon, The New York Times. Recuperado de: https://www.nytimes.com/2017/03/19/us/trump-shifting-authority-over-military-operations-back-to-pentagon.html?mcubz=0

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