martes, septiembre 18, 2018

La desaceleración económica, un duro golpe para América Latina

La desaceleración económica, un duro golpe para América Latina

El crecimiento económico mundial en la actualidad enfrenta un panorama preocupante, marcado por la desaceleración china, la caída de los precios del petróleo y el cambio de política monetaria en Estados Unidos, contexto que ha retraído el flujo mundial de inversiones[1]. En el marco de la Asamblea del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial que se adelantó en Lima, Perú, se discutieron los riesgos de la desaceleración global para América Latina, la cual probablemente “se traducirá en ajustes presupuestarios inmediatos y una caída de las decisiones de inversión (…). Es decir, deterioro del bienestar, menos empleo y caída de las expectativas de recuperación”[2].

Según datos del diario El País, las exportaciones hacia China de Brasil y Colombia en el primer semestre de 2015 cayeron un 22,6% y un 72% respectivamente; la industria mexicana del acero, por su lado, también se ha visto afectada, ya que el país asiático consume la mitad del acero del mundo; el precio de la soja argentina se encuentra en descenso; las exportaciones chilenas de cobre refinado a China bajaron en los primeros siete meses de 2015 un 8,8%, y ocho empresas chinas concentran el 36% de la inversión minera en Perú[3].

A este panorama se suman los últimos pronósticos dados por organizaciones como el FMI y la CEPAL, que indican que el crecimiento de las economías emergentes, como las de Colombia, México y Brasil, se contraerá un 0,3%[4]. No obstante, se esperan algunas diferencias al interior de la región.

De acuerdo con lo que ha indicado el FMI, existe el temor de que en América Latina “la combinación de la depreciación frente al dólar, el aumento de los costes financieros y la ralentización económica dispare las quiebras empresariales, ponga contra las cuerdas a los bancos y alimente un círculo vicioso: menos empleo, menos ingresos fiscales, más dudas sobre la viabilidad de las cuentas públicas y un nuevo repunte de los costes financieros”[5].

Tales consecuencias esperadas de la desaceleración a las que se enfrentará la región en los próximos meses tienen un trasfondo que va más allá del escenario internacional, pues obedecen en buena medida que países como México, Colombia, Perú y Chile han privilegiado la importación de productos y la exportación de bienes primarios, enfocándose entonces en los mercados externos y generando una fuerte dependencia hacia los mismos. Por esta razón, estos países no han hecho el esfuerzo de generar una base económica agraria o de manifactura propias, que soporte las economías nacionales.

La situación amerita soluciones estructurales. Se hace necesario diversificar las fuentes de crecimiento, dentro de ellas el desarrollo del mercado interno, fortaleciendo el sector agropecuario e industrial, con el fin de eliminar la dependencia de las exportaciones de productos minero-energéticos. Esta tarea de mediano y largo plazo de las economías latinoamericanas debe ser el eje transversal de la recuperación, pues las medidas de ajuste fiscal, sugeridas comúnmente por organismos como el FMI o el Banco Mundial, llevarían a profundizar los efectos negativos sobre el empleo, la inversión y el gasto social, lo que descargaría la crisis en los sectores más vulnerables de la sociedad. (Ver: Hueco fiscal de las economías de América Latina, ¿sobre quién se carga la crisis?)

Allison Silva Estanislao

Centro de Estudios Latinoamericanos – CELU

 

[1] El País, ‘Corregir la maldición’: http://goo.gl/w3MxpX

[2] Ibíd.

[3] Alejandro Rebossio, ‘Diez efectos del parón chino’: http://goo.gl/5C4CE8

[4] El Espectador, ‘CEPAL pronostica que crecimiento de la región en 2015 se contraerá 0,3%’: http://goo.gl/BYQnuq

[5] Ibíd.

About The Author