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abril 26, 2017

La hipocresía de las élites latinoamericanas

La hipocresía de las élites latinoamericanas

Por: Diego Otero Prada

Las reacciones sobre lo que ocurre en Venezuela son un ejemplo de la hipocresía que rodea a las élites latinoamericanas, de Canadá y  de Estados Unidos.

Son sintomáticas  las declaraciones de las cancillerías y de los representantes de los gobiernos que atacan a Venezuela inmiscuyéndose en los asuntos internos, avivando la discordia y promoviendo la inestabilidad para beneficiar a la oposición de derecha.  En Colombia, los medios de prensa son todos críticos y solo ven los errores e idealizan a la oposición de derecha y golpista. El Tribunal Supremo de Justicia-TSJ  echó para atrás sus decretos y a pesar de esto siguen acusando a Maduro de golpista y no ven en esto un gesto para reconocer que hubo errores. La fiscal general, chavista, actúa con independencia y  pasan por alto este hecho. No mencionan que hay tres diputados de la asamblea que fueron posesionados ilegalmente. Para el antichavismo solo cuenta el derrocamiento de Maduro. En esto consiste ser demócrata.

Nunca hablan sobre el golpe de estado parlamentario  en Brasil que destituyó a la presidente legítima Dilma Roussef.  Fue un golpe dado por parlamentarios corruptos para colocar a un corrupto y traidor vicepresidente Michel Temer.

Tampoco se refieren a las políticas reaccionarias del presidente Macri de Argentina, dedicado a subir exageradamente las tarifas de energía eléctrica y gas natural para satisfacer a las multinacionales; gobierno que ha expulsad a  miles de miles de empleados públicos; que promueve una justicia sesgada contra la expresidenta Cristina Kirchner; que persigue a los sindicalistas; que mantiene presa a una activista social Milagro Sala y que beneficia a los grandes grupos.

Y tampoco hablan ni critican las violaciones a los derechos humanos en Guatemala y Honduras. Y nada dicen de Colombia.

Lo de Colombia es bastante singular e hipócrita.  Atacan furibundamente a Venezuela, crean odio  hacia  el gobierno de Maduro  defienden a la oposición. Si hay un país, un gobierno y unas elites que no pueden hablar se trata de Colombia.  El país tiene los más altos índices de tasa de homicidios, de inseguridad  ciudadana, de las peores desigualdades de ingresos del mundo, de corrupción extensa y abominable, de alta tasa de desempleo, de asesinatos de civiles y de defensores de los derechos humanos, de existencia de bandas de paramilitares y de sicarios, de narcotraficantes, de falsos positivos, de chuzadas de altos niveles de pobreza, de pésima salud,  de ser el país de los más violentos del mundo, de una elite super egoísta y explotadora. No hay derecho, entonces, a hablar mal de los demás. Mirémonos primero antes de abrir la boca.   

Lo de Estados Unidos es altamente entendible. El imperio no permite a los que se desvían, a los desobedientes, solo admite lacayos como los de  los gobiernos colombianos y el del vergonzoso Enrique Peña Nieto de México.

Causa risa que los gobiernos de Temer y Macri intriguen contra Venezuela dizque para defender la democracia y no se miran tampoco ellos mismos con sus estilos autoritarios, países de larga tradición de regímenes militares represivos y asesinos.

Dolorosa la posición de Colombia, alineada con toda la derecha latinoamericana, un  gobierno sin autoridad moral por todo lo que pasa en el país y  enredado en casos de corrupción.  Los pájaros tirándole a las escopetas.

Ahora, el gobierno supuestamente progresista del Frente Amplio de Uruguay, presidido por Tabaré Vásquez es una vergüenza, de donde procede el lacayo de los Estados Unidos, el señor Luis Almagro, secretario de la OEA, el  ministerio de las colonias como la llamaba Fidel Castro. El señor Almagro es un peón del imperio que está siguiendo el plan para derrocar a Maduro. Da lástima este verdadero loco, es una vergüenza para Uruguay y Latinoamérica.

En Paraguay hay un gobierno de derecha autoritario que busca reelegirse. El viernes  30 de marzo un grupo de 25 senadores aprobó a escondidas la reelección presidencial. Este hecho causó un  motín por opositores que terminó con la destrucción del edificio del parlamento, un muerto, muchos heridos  y presos. Se le aplicará la carta democrática de la OEA? Donde están las voces pidiendo la re moción del presidente Cartes? Donde están los editoriales, los pronunciamientos de las cancillerías. No, porque el presidente Cartes es un aliado de los Estados Unidos y uno de los peores enemigos del gobierno venezolano, el primero en el enfrentamiento  a Maduro y en acusarlo de dictador. Por eso hay que premiarlo con el slencio.  

Obsérvese que los ataques se hacen hacia los supuestos países gobernados por partidos progresistas o de izquierda, pero a los de la derecha no se les toca.

Hay que entender que en Venezuela se hicieron grandes cambios para favorecer a las clases populares. Allí hay una verdadera guerra de clases. Desafortunadamente, la caída tan estruendosa en los precios del petróleo produjo recesión en la economía venezolana, causando graves dificultades para importar bienes, especialmente los de primera necesidad.

La oposición venezolana representa los intereses de los grandes grupos económicos y de la oligarquía venezolana. Está llena de corruptos, de  antiguos miembros de Acción Democrática y COPEI  que gobernaron a Venezuela durante más de cincuenta años  y la robaron totalmente. Son dirigentes resentidos porque perdieron el poder de continuar lucrándose con la riqueza petrolera. Además, son dirigentes pésimos, de bajo liderazgo que a pesar de todos los problemas que ha enfrentado el gobierno de Maduro en estos últimos años no han podido derrocarlo porque son ineptos y serían pésimos gobernantes que llegarían con un ánimo de venganza que no resolverían nada. Así como el gobierno necesita mejores dirigentes lo  mismo puede decirse de la oposición. El drama de Venezuela es que con la desaparición de Chávez, el país quedó sin un líder.

Hay un titular de un medo ruso muy diciente que dice: mientras Paraguay se incendia la derecha latinoamericana solo quiere ver arder a Venezuela.

Pero el punto clave para entender lo que ocurre alrededor de Venezuela está en el hecho que este país tiene las reservas de petróleo más grandes del mundo y las cuartas de gas.  Esto  explica todos los ataques a Venezuela porque los Estados Unidos y sus empresas petroleras no pueden permitir que se les salga de las  manos esta riqueza. Y en esta lucha oculta y otras abierta están cayendo en la trampa la mayoría de los gobiernos latinoamericanos  y muchos analistas de izquierda,   centro-izquierda e independientes. Aquí no se trata de si hay  o no democracia, que es la máscara que utilizan el imperio y la derecha para  esconder sus reales intereses. El imperio sabe que si entra la oposición a gobernar en Venezuela lo primero que hace por la ayuda que le están prestando es abrir Venezuela a las  multinacionales. No podemos equivocarnos sobre esto. Aquí no se trata de defender la democracia sino quien se queda con la riqueza energética de Venezuela. Todo lo demás es  puro cuento.

Hay que defender el principio de no intervención en los asuntos internos de los países, promover el diálogo entre los adversarios y que cumplan los principios democráticos de que los cambios se hacen a través de  elecciones.

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