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Domingo, mayo 28, 2017

Lo que se esconde detrás del conflicto Sirio

Lo que se esconde detrás del conflicto Sirio

Por: Alejandro Rayran / @AlejandroRayran

Se cumplen seis años desde el día en que Siria inició su revuelta civil y aún sigue anclada a la pobreza, la muerte, la guerra y la miseria. Lo que en 2011 comenzó como un enfrentamiento de baja intensidad pasó a ser un conflicto regional y se está transformando en uno mundial, balanceando así las fuerzas internacionales y redefiniendo la relación de poder entre las potencias regionales.

Si bien es cierto que el enfrentamiento bélico sirio se explica en un comienzo por el intento fallido de su pueblo por mejorar las condiciones económicas y políticas a través de las manifestaciones en marco de la “Primavera Árabe”; las raíces de ese conflicto armado están en la Primera Guerra Mundial con el tratado secreto Sykes Picot, intereses económicos y geoestratégicos de las potencias europeas y Estados Unidos, como también rivalidades internas religiosas.

Siria está ubicada en la cuenca del Mediterráneo que posee grandes reservas de gas siendo ésta la joya de la corona. Además, su ubicación espacial es geoestratégica porque es el punto de contacto entre Oriente y Occidente con salida al Mediterráneo y es un enclave vital para la geopolítica energética de Medio Oriente[1]. Por esta razón, este territorio siempre ha estado en disputa entre las grandes potencias. Pero en abril de 1946, Siria logró independizarse definitivamente de los franceses, quienes la tenían en su poder bajo un protectorado legalizado con el tratado anteriormente mencionado, y mediante el cual explotaban sus recursos naturales. 

Después de 65 años de cierta estabilidad, Siria vuelve a ser el centro de disputa porque tanto Europa como Estados Unidos quieren redefinir los intereses de la geopolítica del gas y petróleo en la región. Actualmente, Europa depende de manera considerable de los recursos primarios de Rusia, situación que desea cambiar. Por ejemplo, del cien por ciento del petróleo y gas importado por la Unión Europea el 30,4% y el 37,5%, respectivamente, provienen de Rusia[2].

No obstante, esta dependencia de Europa hubiese podido ser modificada con la propuesta que Qatar presentó en 2009 a Basher al-Assad, la cual consistía en construir un gasoducto que atravesaría Arabia Saudí, Jordania, Siria y Turquía hasta llegar al suelo europeo. Sumado a que este proyecto hubiese también ayudado a Qatar dado que aumentaría la exportación de sus recursos de manera directa y reduciría los costos de transporte marítimo, que en la actualidad son elevados ya que los barcos tienen que rodear la Península Arábiga para salir al Mediterráneo.

Con todo esto, Basher al-Assad dijo no a la propuesta qatarí porque afectaba a su aliado ruso, y, por el contrario, aceptó en 2011 el proyecto del gasoducto islámico propuesto por Irán, enemigo directo de Estados Unidos y Arabia Saudí. La infraestructura recomendada por el gobierno iraní era atravesar Irak y Siria llegando al suelo europeo a través del Mediterráneo. Si bien esta iniciativa reposicionaría a Irán en la región y les reduciría ganancias a los países del Golfo, Washington no permitiría esta acción.

Estos elementos hicieron que Estados Unidos, aliado con Gran Bretaña y Francia, financiara grupos terroristas como el Estado Islámico (EI) para derrocar a Basher al-Assad, como la misma Hillary Clinton, Secretaria de Estado de Barack Obama, lo reconoció en una entrevista para el medio The Atlantic el 10 de agosto de 2010[3]. Este apoyo financiero por parte de Occidente a estas facciones terroristas agudizó el conflicto debido a que éstos perdieron el control militar sobre estos grupos.

Por otra parte, el ingreso de Rusia en 2015 en el conflicto sirio ha logrado que Estados Unidos pierda influencia en la región. Lo anterior se ilustra con que Rusia creó una mesa de negociación en Kazajistán entre los grupos rebeldes, sin el EI, y el gobierno de al-Assad, dejando por fuera a los Estados Unidos. De ahí que, la administración de Trump buscara de nuevo un pretexto para tener control y poder intervenir de manera directa en la zona.

En el marco de esta necesidad estadounidense, el pasado 6 de abril Donald Trump lanzó 59 misiles contra una base militar siria, argumentando que desde allí habían despegado los aviones que arrojaron armas químicas contra la población de la provincia de Idlib el 4 de abril. Sin embargo, hasta el momento no hay pruebas que demuestren que el gobierno de Basher al-Assad hubiese autorizado ese ataque y, en consecuencia, la maniobra de Washington es catalogada como ilegal bajo la normatividad internacional ya que el gobierno de Siria en ningún momento atacó de manera directa a los Estados Unidos.

Asimismo, el ataque ilegal de Trump tampoco tiene sustento estratégico alguno, ya que si al-Assad hubiese autorizado ese ataque, la administración siria sabría que ese delito sería un argumento legítimo para que Estados Unidos y otros países de Occidente lo derrocaran. Además, perdería a su gran aliado Rusia y tendría que defenderse militarmente no solo de los grupos terroristas y rebeldes, sino también de los países de Occidente. Hasta el momento Basher al-Assad se ha podido mantener en el poder y no arriesgaría perderlo de esa manera. 

Por lo tanto, la agresión unilateral de Donald Trump contra Siria promueve la cultura de la “ley de la selva”, en la que prevalece la violencia, la imposición y la invasión de los países fuertes a los países más débiles, y desconoce el derecho internacional y las instituciones como el camino adecuado para solucionar las controversias. La Primera y Segunda Guerra Mundial, las invasiones de Estados Unidos a Irak y Afganistán, la intervención de Europa en Libia, entre otras arbitrariedades son muestras que las actuaciones unilaterales y el desconocimiento de los acuerdos internacionales, como la Carta de las Naciones Unidas, no son el camino para mantener la seguridad y la paz del mundo.

Además, si bien Estados Unidos ha defendido su intervención violenta en Medio Oriente argumentando que ellos protegen la justicia y la libertad, lo que hay detrás de estas actuaciones es la disputa de los recursos entre grandes potencias que se encuentran sumergidas aún en una crisis económica. La paz, justicia, libertad y democracia solo se logran con el rechazo a toda injerencia militar y política en los asuntos internos de cualquier país.

Igualmente, el comportamiento poco ético de crear falsos argumentos para justificar intervenciones armadas en otras naciones ya ha ocurrido y no ha solucionado los problemas; por el contrario, ha reproducido muertes, desplazamientos poblacionales y ha agudizado la desestabilización en la región.

Finalmente, el ataque con bombas químicas es condenable, pero también es digno de repudiar las acciones unilaterales que cualquier nación ejerza sobrepasando las normas establecidas. Para resolver el conflicto bélico en Siria, las potencias de Occidente, como también Rusia, tienen que retirar sus tropas de ese territorio, dejar de financiar grupos rebeldes y permitirle al pueblo sirio decidir su propio futuro político. La autodeterminación de los pueblos y el respeto a las normas internacionales son el camino para lograr la paz y mantener la seguridad en el mundo. Si esta guerra en Medio Oriente se prolonga, el mundo seguirá viendo atónito los ataques químicos o bombardeos como el que perpetró Estados Unidos el pasado 23 de marzo en Irak que dejó más de 200 civiles muertos[4].

[1] CIA-The world Factbook Siria. Recuperado del sitio de internet: https://www.cia.gov/library/publications/the-world-factbook/geos/sy.html

[2] Eurostat, Producción e importación de energía? Recuperado del sitio de internet:  http://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/index.php/Energy_production_and_imports/es

[3] Golderberg, J. (2010, 10 de agosto) Hillary Clinton: ‘Failure’ to help Syrian rebels led to the rise of ISIS, The Atlantic. Recuperado de: https://www.theatlantic.com/international/archive/2014/08/hillary-clinton-failure-to-help-syrian-rebels-led-to-the-rise-of-isis/375832/?single_page=true

[4] Espinosa, A. (2017, 27 de marzo) EEUU reconoce un bombardeo de la coalición en el barrio de Mosul donde murieron decenas de civiles, El País. Recuperado de:  http://internacional.elpais.com/internacional/2017/03/25/actualidad/1490450829_087030.html

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