domingo, agosto 19, 2018

Los nuevos movimientos sociales en América Latina.

Los nuevos movimientos sociales en América Latina.

Alternativas frente a la crisis de legitimidad  de los Partidos Políticos

* Adriana Báez Pimiento

El objetivo de este artículo consiste en propiciar una reflexión desde la ciencia política en torno al debate teórico sobre la democracia y los denominados movimientos sociales de cara a los retos que demanda la construcción de un sistema alternativo, el cual todavía debe enfrentar serios de­safíos para consolidarse. Se observa que los movimientos sociales tienen impacto en la sociedad cuando el sistema vigente se ve debilitado en términos de su propia lógica. Estas fisuras son las que permiten el surgimiento de corrientes sociales que al articularse amenazan la estabilidad misma del sistema. Los casos de Ecuador y Bolivia sobresalen como paradigmas de la organi­zación social en la región latinoamericana a partir de factores endógenos determinantes en el proceso de reinvención del proyecto Estado-nación.

En América Latina, concretamente en casos como Nicaragua, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil, se está desarrollando un movimiento de renovación de las fuerzas sociales que apelando a la democracia re­presentativa, impulsa una oleada de gobiernos so­cialdemócratas y nacionalistas que buscan revertir los efectos nefastos del neoliberalismo poniendo en práctica principios de equidad y justicia social. Su propuesta consiste en establecer alianzas que demanden la recuperación y fortalecimiento del Estado-nación en los países latinoamericanos, como primer paso para crear nuevas condiciones de desa­rrollo nacional, más racionales y equitativas.

El rechazo al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) propuesta por Estados Unidos, verificado en la Cuarta Cumbre de las Américas en Mar del Plata en el año 2005, marcó un importante giro para la región; fue una decisión de gran trascendencia que permitió avanzar en objetivos de transformación social y soberanía nacional popular. Actualmente la región se ve fortalecida con proyectos integra­dores que surgen del pensamiento endógeno so­bre su realidad compleja y diversa: la Comunidad Andina de Naciones integrada por Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia; la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) de la cual son miembros Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador, Hon­duras y las Granadinas Antigua y Barbuda; la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) compuesta por Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, Perú, Colombia, Guyana, Paraguay, Venezuela y Surina­me; la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) como resultado de la II Cumbre de la Unidad realizada en Cancún en el año 2010, y más recientemente los avances en el proceso de consolidación de PETROCARIBE, alianza que busca fortalecer las relaciones económicas entre Venezue­la y los países del Caribe a partir de la distribución y comercialización del petróleo.

Este fortalecimiento de los Estados a través de alian­zas estratégicas se ha desarrollado de forma simul­tánea al Foro Mundial de las Alternativas (FMA), organización internacional de centros de investiga­ción cuyo objetivo consistió en respaldar los proce­sos de convergencia de los movimientos sociales y el surgimiento de alternativas de desarrollo demo­crático diversas y permanentes ante los procesos de globalización y sus distintas formas de dominación y marginación. El FMA posteriormente vinculó sus acciones a los procesos generados por la fundación de los Foros Sociales Mundiales y Regionales en las dinámicas sociales y políticas que estos han impul­sado.

El Movimiento de Movimientos, como se ha deno­minado al Foro Social Mundial (FSM) surgió en el año 2001 a partir del Foro de Porto Alegre que fuera su primera y principal sede en repetidas ocasiones. Caracterizado por la pluralidad y la diversidad que demandó un carácter no doctrinario, no guberna­mental y no partidario que facilitara la articulación descentralizada y en red de actividades y movimien­tos, desde el nivel local hasta el nivel internacional, para la consolidación de un proyecto social a escala mundial.

Recordemos que el FSM surgió como un espacio de debate democrático de ideas frente al Foro Econó­mico Mundial de sectores poderosos y al dominio del mundo por el capital. Ello determinó su esencia como proceso global permanente de búsqueda y construcción de alternativas, formulación de pro­puestas, intercambio de experiencias y articulación de movimientos sociales y otras organizaciones que se oponen al proyecto neoliberal.

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