Domingo, julio 23, 2017

Más apuntes sobre Venezuela

Más apuntes sobre Venezuela

Por: Diego Otero Prada

Hablar de Venezuela es muy difícil  por las pasiones en curso. Para la oposición no hay nada bueno en el gobierno de Maduro. Y para los chavistas los oposicionistas son unos criminales.

Hay tres problemas en la situación venezolana: la falta de líderes, el petróleo y Estados Unidos.

No hay líderes en Venezuela

El problema actual de Venezuela es la falta de líderes en el chavismo y en la oposición.  Maduro no es Chávez y los líderes de la oposición Capriles, Julio Borja, Ramos Allup  y otros no tienen ninguna fuerza ni status de estadistas.

La oposición no supo manejar el triunfo a finales de 2015 de las elecciones parlamentarias. En lugar de plantear una negociación con  el gobierno, las primeras declaraciones fueron las de que iban a tumbar a Maduro en seis meses. Es decir, entraron en una confrontación aguda con el chavismo que era obvio que iban a tener una respuesta del gobierno igualmente agresiva.

La oposición negaba la legitimidad de Maduro como presidente en una clara postura subversiva que dejaba al gobierno sin opción. Este tampoco ha tenido la habilidad para llegar a acuerdos reales. Nadie ha querido ceder. Las dos posiciones son radicales: la oposición quiere tumbar a Maduro y el gobierno boicotear totalmente al parlamento.

Hay dos poderes en Venezuela: el gobierno y el parlamento.  Históricamente, el ejemplo es la Rusia después de la revolución de febrero de 2017 en que se organizaron dos poderes: el gobierno formal burgués de Kerensky y los soviets de obreros, campesinos y soldados. Estos triunfaron porque existía un líder de la genialidad de Lenin. En Venezuela la situación es trágica porque nadie quiere ceder. La oposición debe retirar su propósito de derrocar a Maduro y este llegar a un acuerdo con la oposición para concertar acciones y políticas económicas  y sociales. Esto no ha ocurrido y no parece que vaya a cambiar, lo que hará que Venezuela continúe inestable y que fuerzas internas extremistas y externas se involucren para aprovechar el caos.

El gobierno de Maduro también ha cometido muchos errores económicos y políticos. En lo económico el principal error ha sido el de mantener varias tasas de cambio, control de precios  y el subsidio exagerado a los combustibles y a la energía eléctrica.

Igualmente ha seguido la política económica de los adecos y copeyanos de no diversificar la economía. En Venezuela no hay agricultura ni industria, por eso hoy debido a la restricción de divisas y al sabotaje económico no puede responder con bienes nacionales y tiene que importar todo.

En cuanto a los errores políticos no ha querido negociar seriamente con la oposición. En la situación de dualidad de poderes en Venezuela ambos bandos deben hacer concesiones o de lo contrario se va a producir una salida violenta  o una intervención dirigida por el imperio que busca excusas para hacerlo, con el baño de sangre consiguiente.

Por ejemplo, el gobierno debería liberar a lo que la posición llama presos políticos, que no lo son en realidad, pero dado que este el principal caballito de batalla, el gobierno no ha entendido que tiene que quitar esta excusa de la oposición para reducirle argumentos que en medos internacionales son creíbles  Igualmente, convocar a elecciones regionales.

La oposición también ha cometido multitud de errores. Es subversiva, quiere derrocar a Maduro, no le reconoce legitimidad y fomenta disturbios e intervención de potencias extranjeras. Debe reconocer la legitimidad de Maduro,  sentarse a negociar y llegar a algún grado de equilibrio de poderes en que todos ganen  y no intentar imponer su proyecto económico neoliberal  de privatizaciones, especialmente de PDVSA para darle gusto a Estados Unidos, su patrocinador.

 El petróleo ha sido una maldición

En Venezuela parece cumplirse eso de la maldición de los recursos naturales. Desde la exportación de petróleo a comienzos de siglo veinte, Venezuela se convirtió en un país petrolero y abandonó el desarrollo de la industria y la agricultura. Y la economía comenzó a depender del ciclo de los precios internacionales del petróleo. 

A comienzos del siglo veinte y uno, el petróleo explicaba casi el 90 por ciento de las exportaciones y buena parte de los ingresos del gobierno. Era y es una economía petrolizada así que si los precios suben la economía florece,  y si caen la economía se va para abajo.

Durante el período de gobierno chavista se han producido los dos ciclos. De 1999 a 2010 un incremento sustancial en los precios del petróleo que llegaron hasta 140 dólares el barril, pero  a partir de la crisis financiera de 2008-2009 los precios cayeron a menos de 50 dólares el barril, lo que ha causado el colapso de la economía venezolana. Ha sido tan duro el golpe que si la oposición estuviera gobernando, también estaría en líos.

Estados Unidos quiere la riqueza petrolera de Venezuela

El principal factor que ha influido e influye en Venezuela es el gobierno de los Estados Unidos. Desde que llegó Chávez al poder no lo  soportó. Estaba muy feliz con los gobiernos anteriores de Acción Democrática y Copei porque eran favorables a sus intereses.

Hoy el petróleo es el recurso que más da lugar a interferencias en los países que son ricos en este producto. Mírese lo que pasa en el Medio Oriente en Siria, Irak, Libia, Irán y las  monarquías feudales. Son países acabados, penetrados  por las multinacionales petroleras, con millones de refugiados, ciudades destruidas y miles de miles de muertos. Y todo por quien se queda con el petróleo.

Entonces, imagínense que Venezuela es el país con las reservas de petróleo más grandes de mundo y las cuartas de gas natural. Negar que Estados Unidos no está por detrás saboteando al gobierno chavista a través de la oposición, y con medidas económicas contrarias como manipular el valor del bolívar, crear escasez mayor a la real, infiltrar a las fuerzas armadas y promocionar  ataques a Venezuela en la OEA  y Mercosur. Es ingenuo creer que el imperio es neutral. Ningún imperio es neutral, ellos siguen sus propis intereses nacionales y llegan a lo que sea necesario para lograr sus fines. En esto no tienen moral sino intereses.

¿Y Colombia, qué?

El gobierno colombiano no debe prestarse a jugar contra el gobierno venezolano. No puede ser instrumento de una oposición subversiva y sometida a los intereses de Estados Unidos. Hay que ser neutrales y abogar por apagar las pasiones y  no suscribir reuniones en la OEA o donde sea contra el gobierno legítimo de Venezuela. Gústenos o no, Maduro ganó las elecciones presidenciales y tiene  apoyo de un porcentaje alto de la población venezolana, especialmente en las clases populares.

No debemos prestarnos al juego de los gobiernos del corrupto Temer de Brasil,  del reaccionario Macri de Argentina, ni del señor Cartes de Paraguay ni del impopular Enrique Peña Nieto de México. Y mucho menos hacerle el juego a las multinacionales petroleras de Estados Unidos. Así como  no dijimos nada de las crisis de Brasil, de Honduras y Paraguay, hagamos lo  mismo con Venezuela. Es  mejor el trabajo diplomático discreto y los buenos oficios con ambas partes que las declaraciones públicas como la última del presidente Santos contra el gobierno venezolano.

Latinoamérica debe resolver sus asuntos sin la ingerencia de Estados Unidos, Canadá, Inglaterra o España. La soberanía hay que respetarla.  Nosotros hemos  sufrido bastante para intervenir en Venezuela y producir caos y muerte que en nada nos beneficiaría.

About The Author