lunes, noviembre 19, 2018

La guerra comercial de Trump

La guerra comercial de Trump

Por: Enrique Daza 

A lo largo del Siglo XX y lo que va del XXI se ha vivido una fuerte competencia y enfrentamiento entre grandes potencias y multinacionales por el control de recursos, territorios y mano de obra. Pero ahora no se está hablando de estas contradicciones que han sido trasfondo de la realidad del mundo en los últimos 120 años, sino de un episodio particular.

Es la guerra comercial desatada por el gobierno de Estados Unidos, con la finalidad de mantener y reforzar su hegemonía económica, con el argumento de que los tratados de libre comercio suscritos lo estaban perjudicando y que era necesario revertir el déficit comercial de 790 mil millones de dólares. su blanco principal es China, país con el cual tiene un déficit para 2018 de US 375.000 millones y quiere reducirlo en 200.000 millones en 2020, pero también con todos los demás países con los cuales tiene déficit comercial.

Esta estrategia busca cumplir su promesa de recuperar el liderazgo de Estados Unidos en la economía mundial, recuperar puestos de trabajo que se habían perdido durante la globalización (5 millones de puestos en la manufactura entre 2000 y 2016) y aparentemente nivelar el campo de juego en el cual EEUU estaba perdiendo. Sin embargo, al parecer el problema del desempleo no es explosivo, en mayo EEUU presento la más baja tasa de desempleo desde 2000 y han aumentado ligeramente los salarios (goo.gl/qDXs8Bcontent_copy; goo.gl/g2A4NYcontent_copy).  No se puede negar que muchas empresas fueron a buscar mano de obra barata en China y otros lugares y muchas de las mercancías producidas por ellos son llevadas al mercado estadounidense. No hay que olvidar que esto es fuente de inmensas ganancias para las multinacionales que deben sumarse a las que obtienen de vender sus productos al inmenso mercado chino. Estos datos no aparecen en las estadísticas oficiales, pero fácilmente se puede deducir que ellas obtienen ganancias que pueden ponerse en riesgo con las medidas proteccionistas que promueve Trump.   

Es tan importante para las multinacionales obtener ganancias del mercado nacional estadounidense como del mercado mundial. Lo importante son las ganancias. Tampoco es cierto que la arquitectura mundial haya perjudicado a Estados Unidos. Más allá de la balanza comercial de bienes, es el segundo exportador mundial después de China y el mayor de servicios en los cuales tiene un superávit de 243.000 millones de dólares y este sector representa el 71% de los empleos del país. https://goo.gl/rCXQwt

Por otra parte, el libre comercio y la exportación de puestos de trabajo a China y otros países no parece ser el único determinante de la pérdida de puestos de trabajo en Estados Unidos. Numerosos trabajos indican que “el 88% de los empleos perdidos en la industria estadounidense? son producto del incremento de la productividad en el sector, debido a su creciente intensidad en factor capital (maquinaria y tecnología) y La diferencia entre estos dos factores (exportaciones netas) ha sido negativo desde 1980 y la diferencia entre importaciones y exportaciones han contribuido solamente al 13,4% de los puestos de trabajo desaparecido en la industria de Estados Unidos”. https://goo.gl/4yRqqD

Por ello la imagen que quiere proyectar Trump de Estados Unidos como víctima del libre comercio no es cierta. Indiscutiblemente las grandes ganadoras son las multinacionales que se ubican donde puedan salir y entrar, tengan garantías jurídicas y aprovechen la mano de obra barata y las principales multinacionales tienen asiento en Estados Unidos y confían en su poderío para asegurar reglas internacionales favorables a ellas, como efectivamente ha sucedido.

El mundo ha vivido un retroceso de la dinámica comercial global, una crítica a la globalización que algunos han calificado de desglobalización, numerosas acciones de restricciones al comercio. La introducción de barreras proteccionistas de todo tipo se ha acentuado, sin embargo, el número de intervenciones globales contra el libre comercio han disminuido desde 2014 hasta 2018, por lo cual no se vive una especial agudización de las medidas proteccionistas

                    Número de medidas aplicadas por año en el mundo

Año

Número de medidas
2009 5055
2010 4936
2011 5087
2012 5664
2013 5791
2014 5424
2015 5419
2016 4932

2017

4337

Fuente: Global Trade Alert 

Lo característico de la actual guerra comercial es la decisión política del gobierno de desconocer los acuerdos internacionales que regulaban las transacciones internacionales e imponer unilateralmente sus propios intereses, acudiendo a decisiones extra-económicas, incluso a riesgo de afectar inclusive a una parte de los intereses de sus grandes empresas.

Es la decisión de una parte de la oligarquía norteamericana de replantear la arquitectura económica definida después de la guerra fría, es el reconocimiento de que la dinámica de esos acuerdos de libre comercio tales como el TPP, El TTA, el TLCAN, el TLC con Corea del Sur y otros acuerdos geopolíticos como la OTAN, no están beneficiando suficientemente a Estados Unidos.

Como en toda guerra hay unos países enfrentados, otros que están en medio del fuego cruzado y debe haber en algún momento unos derrotados y unos ganadores. Un agresor Estados Unidos y otros a la defensiva e inclusive Los adversarios de EEUU tienden a estrechar lazos entre ellos para enfrentar la amenaza, como es el caso de Rusia y China y esta última con la Unión Europea.

Hay otras amenazas a la dominación global de Estados Unidos que están sobre la mesa, aunque no se hable mucho de ellas y que pueden resultar en las verdaderas motivaciones de las políticas de Trump. Una de ellas es la amenaza a la hegemonía del dólar como principal divisa en el comercio internacional. China va a transar los mercados de futuros petroleros en yuanes, Irán venderá petróleo en divisas diferentes, aumenta la tendencia a fomentar el trueque sin pasar por el dólar.

La guerra comercial desatada por Trump tiene múltiples causas, muchas de ellas no confesadas por sus principales protagonistas. Los intereses de una fracción de la oligarquía estadounidense que enfrentada a otros sectores quiere hacer prevalecer sus intereses, la ambición desenfrenada de extraer nuevas y grandes ganancias, replanteando la arquitectura financiera internacional, la apelación a la fuerza geopolítica global de Estados Unidos y no solamente a su poderío económico.

Los riesgos de esa apuesta de Trump como es natural, significan posiblemente ganancias para algunos sectores de los grandes negocios estadounidenses, pero pérdidas para otros. Un replanteamiento del mapa geopolítico mundial en nombre de “América primero” permite presagiar un aumento de las contradicciones internas de Estados Unidos, discordias con sus aliados, acudir a todas las armas del imperio y presagia que las guerras comerciales evolucionarán en guerras monetarias y no estarán distantes de guerras físicas.

El deterioro de la capacidad de compra de la población o de la distribución del ingreso son factores presentes en el desenvolvimiento de la guerra comercial, pero no explican su comienzo ni prevén su posible desenlace. 

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