domingo, diciembre 15, 2019

Boletin #17: La XIII Cumbre Presidencial de la Alianza del Pacífico

Boletin #17: La XIII Cumbre Presidencial de la Alianza del Pacífico

En 2011 cuando se creó la Alianza del Pacifico, los gobiernos de Colombia, Chile, Perú y México anunciaron que ese era un verdadero proceso de integración profundo, que sería ejemplo para el mundo, abriría las puertas de Asia y constituiría la base de una verdadera integración de América Latina. Hoy, 8 años después, los resultados no pueden ser más lánguidos. Uno de los propósitos de la Alianza era armonizar los TLC que cada uno tiene con Estados Unidos, para ir configurando una especie de ALCA pequeño. Por eso Estados Unidos en su momento saludó al bloque con mucho entusiasmo, señalando incluso que era el proceso integrador más importante desde la independencia de América Latina. Los TLC con Estado Unidos se convirtieron entonces en el piso del acuerdo y lo que seguiría sería una profundización de la liberalización. Con la llegada de Trump estos planes se frustraron, pues la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte le quitó el piso a la Alianza y la dejó sujeta a los inciertos resultados de dicha renegociación la cual seguramente no beneficiará a México si es que logra llevarse a cabo.

Por otra parte, la estrategia de los países integrantes de la Alianza era acercarse a Asía, especialmente usando la puerta del Tratado Transpacífico que fue negociado entre 12 países de la cuenca de ese océano y que buscaba asegurar la hegemonía estadounidense en el comercio asiático, excluyendo a China. Como hacer a un lado a China fue un objetivo que Estados Unidos no logró, Trump se retiró del Tratado y este fue reemplazado por el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP, por sus siglas en inglés) que todavía se encuentra en trámite. En ese sentido la intención de usar la Alianza del Pacifico para vincularse a otros tratados y a la liberalización del comercio global se ha visto frustrada por la creciente tendencia proteccionista liderada por Estados Unidos.

Pero la Alianza en si misma arroja resultados bastante lánguidos. Durante sus años de vigencia ha tenido un sistemático déficit comercial para Colombia, cercano a USD 1.000 millones en 2018. El volumen y composición de las exportaciones a Asia inclusive ha disminuido, pasando de USD 9.000 millones en 2012 a USD 4.000 millones en 2017, de los cuales el 80% son productos básicos y materias primas.

Ahora la atención de los países de la Alianza se ha concentrado en negociar la participación en ella de Australia, Nueva Zelanda, Canadá y Singapur. Todos los países ya tienen TLC con Canadá; desde el punto de vista práctico lo nuevo es la participación de Nueva Zelanda y Australia, que ha suscitado una oleada de rechazo entre los productores agrícolas colombianos. Incluso la SAC, que ha apoyado todos los tratados, pidió que se excluyeran de la negociación la leche, la carne y el azúcar. El presidente de la SAC señaló que en leche Nueva Zelanda produce 3,34 veces más que Colombia y cuenta con un potencial exportador del 90% de su producción. También que en azúcar, Australia es el tercer exportador mundial de este producto y exporta cuatro veces más que Colombia, siendo un fuerte competidor internacional el cual puede afectar seriamente los intereses nacionales en materia. de producción. Y en relación a la producción de carne bovina, Australia produce en promedio 3,08 veces más mientras que Nueva Zelanda, exporta en promedio al mundo 40 veces más que Colombia, según datos de la OCDE.

El caso de México, que enfrenta una difícil dependencia de su relación con Estados Unidos, acumuló un superávit en la Alianza y revirtió 13 años de déficit comercial con Chile (de 1999 a 2011), y que en promedio anual ascendieron a USD 737 millones. La balanza entre México y Chile cambió en favor del primero a partir de 2012 y hasta 2017 al lograr un superávit de USD 533 millones.
El superávit mexicano con Colombia se incrementó 198 por ciento y en el caso de Perú se disparó 391 por ciento, a pesar de que antes de la Alianza tuvo déficit en algunos años.

La Cumbre tuvo como plato fuerte el lanzamiento de la Visión 2030, como metas a lograr en ese año y la declaratoria con los países del Mercosur de una oposición al proteccionismo.

No hay duda de que los gobiernos participantes, en pleno decaimiento de los enfoques de libre comercio, se obstinan en mantener la retórica de la globalización mientras que en casi todas las latitudes, los gobiernos asumen la defensa de su producción nacional, aun a costa de replantear la arquitectura comercial que estuvo tan de moda en los ochenta y noventa

Download (PDF, 180KB)

About The Author