domingo, febrero 17, 2019

Reducción de la pobreza en América Latina y el Caribe. Un proceso en desaceleración

Reducción de la pobreza en América Latina y el Caribe. Un proceso en desaceleración

En el informe sobre pobreza presentado por el Banco Mundial en Bogotá el pasado 27 de agosto y titulado ‘Trabajar por el Fin de la Pobreza en América Latina y el Caribe. Trabajadores, Empleos y Salarios’, se plantea como idea central que la región continúa avanzando en la reducción de la pobreza, pero que dichos avances se han desacelerado.

“Si bien la pobreza siguió disminuyendo en 2013, la tasa de reducción fue más lenta que en años anteriores. La pobreza total, definida en la región con base en un ingreso de subsistencia menor a US$4 al día, disminuyó del 25.3% en 2012 a 24.3% en 2013, mientras que la pobreza extrema (de US$2.50 al día) se redujo del 12.2% a 11.5%. Sin embargo, el ritmo de reducción de la pobreza se desaceleró en comparación con los años anteriores”, señala el reporte.

Gráfico 1. Cambios anuales en la pobreza (2004-2013)

 

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Fuente: Informe Banco Mundial[1]

Según el Banco Mundial, la movilidad ascendente del ingreso contribuyó al aumento de la clase media (personas con ingresos entre US$10 y US$50 por día) en la última década un 3,6%. No obstante, “la mayoría de los latinoamericanos que no son pobres enfrentan un alto riesgo de caer en la pobreza debido a que tienen ingresos entre US$4 y US$10 al día. Este grupo, los vulnerables, sigue siendo el más grande de la región, representando el 38% de la población”.

Desde el punto de vista de la organización –que parte de un modelo basado en activos–, los cambios en la pobreza en América Latina y el Caribe “se pueden atribuir a cambios en la cantidad de activos que tiene los hogares (por ejemplo, educación), la intensidad con la que los usan (tales como participación en la fuerza laboral) y los rendimientos que se obtienen al comercializarlos (en este caso, los salarios)”. De todas maneras, no se puede desconocer que el ingreso laboral no sólo depende de las características de los trabajadores, sino que está determinado en buena medida por factores externos, como las fuerzas del mercado laboral (oferta y demanda) y las políticas públicas.

Por ello, el informe aborda tanto el uso de activos en la región, como algunas hipótesis sobre el crecimiento de los rendimientos de la mano de obra, en lo relativo a los factores de mercado.

En lo que tiene que ver con la cantidad e intensidad del uso de los activos, se observa que, pese al aumento del capital humano, hay una disminución de la participación de los trabajadores no calificados y poco calificados. “La mayoría de los países en LAC se caracterizan por tener menores tasas de participación de la fuerza laboral de los adultos entre el 40% más pobre que entre el 60% más rico y la diferencia en estas tasas ha aumentado en muchos países. Esto implica que, aunque la escolaridad ha tendido una tendencia al alza en toda la región, las familias menos acomodadas han reducido la intensidad de la utilización de su capital humano, lo que ha limitado su capacidad de beneficiarse y contribuir al crecimiento”.

En segundo lugar, por lo que se refiere a los rendimientos de la mano de obra, el informe propone que los cambios sectoriales y las mejoras en la calidad de los empleos han sido pequeños en la región, razón por la cual explican poco el incremento salarial experimentado desde 2003 (ver Gráfico 2). “En cambio, el crecimiento general de los niveles salariales en todos los tipos de empleo desempeñó un papel importante, probablemente debido a un extraordinario ‘súperciclo’ de las materias primas, del que LAC disfrutó en la primera década del siglo XXI (…) [Así] los países con un auge de las materias primas tuvieron aumentos salariales reales en todos los sectores y niveles de habilidad, mientras que la mayoría de los trabajadores en los países que no tuvieron este auge, enfrentaron pérdidas o estancamiento de los salarios”.

Gráfico 2. Crecimiento salarial anualizado por sector (2003-2013)

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Fuente: Informe Banco Mundial[2]

Como conclusiones centrales el informe destaca que el aumento del ingreso laboral, impulsado tanto por aumentos en el capital humano como por alzas en los niveles salariales, ha sido un motor importante de la reducción de la pobreza en América Latina y el Caribe desde 2003. De todos modos, el aumento de los salarios dista mucho de ser uniforme en la región; por ejemplo, “Brasil, la región Andina y el Cono Sur, los cuales se beneficiaron del incremento de los precios de las materias primas, disfrutaron de un importante crecimiento de los salarios, en particular para los trabajadores no calificados y poco calificados; mientras que en México y América Central, que no se beneficiaron de ganancias en términos de comercio internacional, las pérdidas salariales se vieron en casi todos los niveles de habilidades”.

Justamente, en lo que a las materias primas se refiere, a medida que su auge se desvanece y el crecimiento disminuye, hay riesgo de que los avances sociales logrados en la primera década del siglo se erosionen, puesto que las ganancias sociales no se impulsaron en gran medida por cambios estructurales en las economías nacionales, sino por los precios de exportación determinados de forma externa.

Cabe preguntarse por el caso particular de Colombia, en donde se ha evidenciado un crecimiento económico sin un acompañamiento necesario en la igualdad económica de los habitantes del país. El interrogante fue planteado por el CELU a Carlos Rodríguez Castelán, economista senior de la práctica global de reducción de la pobreza del Banco Mundial. El siguiente video presenta su respuesta:

Informe de Allison Silva Estanislao

Centro de Estudios Latinoamericanos – CELU

[1] El gráfico fue elaborado con base en datos de SEDLAC (CEDLAS y el Banco Mundial). Los datos para México son de LABLAC (CEDLAS y el Banco Mundial). Las estimaciones se limitan a los trabajadores entre 18 y 65 años de edad que recibieron salarios. El “tipo de empleo” excluye a los empleadores, empleados profesionales por cuenta propia (aquellos con un grado universitario o más alto) y los empleados públicos. Las empresas pequeñas se definen como aquéllas que tienen cinco o menos trabajadores. Para el “tipo del sector,” los sectores se agruparon a nivel de país para permitir las diferencias en los rendimientos salariales de cada sector en 2003 para un conjunto de 15 sectores, y luego se redujeron en grupos de tres para definir los cinco grupos de salarios por sector y país.

[2] El gráfico fue elaborado con base en datos de SEDLAC (CEDLAS y el Banco Mundial). Los que ganan más de US$50 al día no se reportan, en parte debido a las limitaciones en las mediciones. Los indicadores para LAC se calculan utilizando datos de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay. Para analizar cada año el mismo grupo de países, se hizo una interpolación cuando los datos del país no estuvieron disponibles para un año determinado.

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