martes, noviembre 19, 2019

Transformando a México

Transformando a México

Por: Mario Valencia 

Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ganó la elección presidencial con 30 millones de votos; además su partido, Morena, obtuvo 258 diputados, 59 senadores y 5 gobernadores, una mayoría absoluta que le otorga plena gobernabilidad. Su propuesta es liderar la cuarta transformación de los Estados Unidos de México, que consiste en la lucha contra la desigualdad, la recuperación del patrimonio público, del papel del Estado en la economía, el combate a la corrupción y el cambio del modelo económico. Sin dudas es ambicioso.

No obstante, Amlo y Morena defienden la idea de que su proyecto no es de izquierda, lo que permite hacer alianzas amplias con sectores democráticos del sindicalismo y del empresariado. Su jefe de gabinete es Alfonso Romo, un importante empresario de Monterrey, y en sus 100 días de gobierno ha sido en extremo cauteloso en no emprender aventuras irresponsables que conlleven a una fuga de capitales o a la pérdida de confianza de los consumidores y productores.

En sus 100 días de gobierno ha sido en extremo cauteloso
en no emprender aventuras irresponsables que conlleven a una fuga de capitales
o a la pérdida de confianza de los consumidores y productores.

Pero sí ha dicho y hecho cosas que serán trascendentales para la transformación económica y social del país: i) el 17 de marzo decretó el fin del neoliberalismo, como un mensaje político contra quienes durante décadas capturaron el Estado y sus recursos públicos para privilegiar intereses particulares y corporativos. ii) Anunció la recuperación de Pemex y la construcción de la refinería Dos Bocas con capacidad para 340.000 barriles por día, garantizando no solo la soberanía energética sino recursos suficientes para atender las enormes necesidades de bienes públicos de la sociedad mexicana. iii) Ha logrado desviar la retórica sobre el muro, comprometiendo a Jared Kushner (el yerno de Trump) con inversiones por USD 10.000 millones (más de lo que cuesta el muro) para el desarrollo rural y de infraestructura en el Sur de México, lejos de la frontera.

Lo que está emprendiendo Amlo, a un milímetro de Estados Unidos, parece un sueño irrealizable para la mayoría de países de América Latina, especialmente para quienes sufrimos la horda progringa de quienes integran Prosur. Su victoria fue el resultado del hastío de la ciudadanía hacia la clase dirigente tradicional, la misma que en Colombia sigue ganando con la polarización y las cortinas de humo. En México están esperanzados en los cambios, que no se están pensando en hacer con discursos temerarios y de odios. La clave será lograr unir a la clase media, empresarios pequeños y medianos arruinados por los TLC, académicos y –por supuesto- movimientos sociales y sindicales, en un proyecto de recuperación del crecimiento económico y disminución de la concentración de la riqueza.

Hay que seguirle la pista a Amlo y Morena, que se perfilan como un referente serio para América Latina.

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